El 95% de las prendas que se tiran a la basura podrían ser reutilizadas

Vivimos en un mundo en el que la acumulación de prendas de ropa es lo habitual. El constante cambio de colecciones en las grandes cadenas de moda generan un ir y venir de tendencias y fads que dejan obsoleta la mitad de nuestros armarios en cuestión de semanas. La consecuencia es que volvemos a comprar ropa “a la moda”, una y otra vez, y esto no es sostenible.

No es sostenible porque la producción de moda consume gran cantidad de recursos y emite muchos gases de efecto invernadero. Producir unos vaqueros supone la emisión de 13 Kg de CO2 y el consumo de 6.800 litros de agua. Producir una camiseta de algodón supone la emisión de 3,87 Kg de CO2 y el consumo de 2.500 litros de agua. Para obtener 1 Kg de tejido de algodón se emplean 3 Kg de productos químicos. Con cada una de nuestras compras contribuimos a este impacto medioambiental.

La tendencia general es a externalizar responsabilidades, principalmente a las empresas y a los administraciones públicas. Pero como individuos también tenemos una responsabilidad y podemos hacer mucho al respecto: desde la comprar solo lo que necesitamos y evitar las adquisiciones por impulso, comprar prendas fabricadas de modo sostenible o secondhand, y poner de nuevo en circulación la ropa que ya no vamos a utilizar.

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La acumulación de prendas en nuestros armarios, además de poco amable con nuestros bolsillos, no resulta sostenible para el Planeta, especialmente si no las utilizamos. Cuando no vestimos una prenda lo más responsable es introducirla en el mercado de segunda mano, para que se vuelva a poner en circulación y otra persona la pueda aprovechar.

Si el 95% de las prendas que terminan en el vertedero podrían ser reutilizadas, es necesario que hagamos el esfuerzo de buscar el lugar adecuado en el que depositar las prendas de las que nos vamos a deshacer. Imagínate lo que podríamos ahorrar en emisiones y consumo de recursos al medio ambiente. Al final la prenda más sostenible es la que ya está fabricada.

Tirar las prendas que no quieres a la basura puede ser lo más cómodo, pero es una irresponsabilidad. Busca los contenedores específicos de textil, organizaciones que recogen ropa o plataformas de venta o intercambio que tienes a mano en tu zona y da una segunda vida a tu ropa. Por nuestro Planeta y por poder seguir disfrutando de la moda que tanto nos gusta.

En Humana tienes la posibilidad de donar la ropa y el calzado que ya no usas en nuestra red de contenedores de recogida o en nuestras tiendas secondhand.

Cradle to cradle: ¿puede la moda circular prescindir del secondhand?

Cradle to cradle, de la cuna a la cuna, es el concepto que en 2002 plantearon en un libro el químico-ecologista alemán Michael Braungart y el arquitecto-paisajista estadounidense William McDonough. La premisa fundamental es el cambio de enfoque de la consigna principal del ecologismo, la conocida regla de las tres erres: Reducir, reutilizar, reciclar. Los autores consideran que reducir el impacto sobre el medio ambiente de los procesos productivos provoca que se ralentice, pero no lo elimina.

Por ello proponen ir a la raíz de los problemas: desde el propio diseño y concepción de cualquier bien o acción deben tenerse en cuenta todas las fases de producción involucradas, desde la extracción de materias primas hasta el reciclado. Es el origen de lo que ahora conocemos como economía circular, que iniciaríamos con el llamado ecodiseño.

En moda hay muchos elementos a tener en cuenta a la hora de aplicar la economía circular: para que una prenda pueda al final de su vida ser desmontada y reutilizada o reciclada en su totalidad, es necesario diseñar con este fin de vida en la cabeza. Todo un reto para el funcionamiento lineal actual de esta industria.

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Se dice muchas veces que el mercado de segunda mano es un parche y no una solución al reto de la sostenibilidad en moda. Ciertamente no es solución, pero por mucho que se trabaje en una transición hacia una moda 100% circular, el secondhand seguirá siendo necesario. El único motivo: el consumismo.

El auge del low cost y la consolidación del fast fashion como modelo imperante en moda han provocado un consumo exagerado y muy alejado de nuestras necesidades reales. Es indiscutible: compramos ropa por encima de nuestras posibilidades y, sobre todo, de las posibilidades del Planeta.

Por eso, por mucho que la moda transicione hacia la circularidad, el secondhand será necesario mientras los niveles de consumo sigan siendo excesivos. La prenda más sostenible es la ya fabricada, siempre será mejor acudir a la reutilización antes que al reciclaje. Es una cuestión de aprovechamiento de recursos.

La moda circular no puede prescindir de la reutilización, ya que el consumo nunca será 100% eficiente. El futuro de la moda solo puede ser circular y secondhand

 

La huella de carbono y el consumismo

Estamos ganando batallas medioambientales, pero estamos perdiendo la guerra contra el consumismo.  

Estas palabras de la activista Lu Yen Rollof (MAKE SMTHNG – Greenpeace) no podrían ser más acertadas. A la hora de proteger el medio ambiente, las características de la moda que consumimos son importantes: sus materiales, procedencia, proceso de producción, logística de la marca, etc. son determinantes a la hora de evaluar el impacto que cada prenda tiene en el Planeta, su huella de carbono. 

Sin embargo, el modo, o mejor dicho, la cantidad en la que consumimos provoca que las prendas que en principio tienen una menor huella de carbono terminen por hacer mucho daño también en el medio ambiente por acumulación.

Estamos en la era de la conveniencia, del bajo coste, del usar y tirar y de los ritmos frenéticos. Lo que hoy es moda mañana deja de serlo, queremos todo lo que vemos en redes sociales o en los medios en nuestras manos y lo queremos ya. Y además lo queremos barato. Esto no es sostenible, no puede serlo.

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Fabricamos moda por encima de las capacidades del Planeta, la compramos por un precio menor del que debería tener, y la desechamos a un ritmo mucho mayor del que La Tierra es capaz de re absorberla.

Por ello y por nuestro futuro hoy desde Humana llamamos a la reflexión: 

  • ¿Es necesario acumular tanta ropa que no usamos cuando otra persona le podría dar otra vida?
  • ¿Por qué no optar por consumir moda más sostenible, ya sea de segunda mano o de producción responsable?
  • ¿Por qué no comprar solo lo que realmente necesitamos pensando en que nos dure?
Si quieres saber más sobre Humana y su labor visita nuestra web. 

Moda y contaminación del agua

He visto ríos de pueblos (en Asia) del color de moda de la temporada del vaquero de Occidente. Hace ya algo más de tres años que María Almazán, fundadora de Latitude, pronunciaba esta demoledora afirmación en el episodio Fashion Victims del programa “Salvados” en La Sexta. Sin embargo, todavía pocos consumidores son conscientes de que la ropa que visten supone una grave contaminación del agua, tanto en el lugar en el que se produce como en el que se viste.

La contaminación del agua en el proceso de fabricación de textil va mucho más allá de los tintes, está presente en toda la cadena productiva: desde la contaminación de los acuíferos cercanos a los monocultivos de algodón, debido al constante uso de pesticidas, hasta el tratamiento del tejido con diversos productos químicos para evitar arrugas, desodorantes y tratamientos ignífugos (muy habituales en el trabajo con fibras sintéticas).

moda_sostenible_humana_secondhand_agua_reutilización_eco_fashion.jpgY a pesar de todo, el impacto de productos químicos tóxicos no se queda exclusivamente en los países en los que se fabrican las prendas (uno de los motivos por los que es más barato producir allí es la laxa o inexistente regulación en materia de emisiones y vertidos), sino que afecta también a los países compradores, principalmente Occidente. Llega a través del agua de las lavadoras en las que los consumidores lavamos estas prendas y a través de filtraciones en los acuíferos cercanos a los vertederos. Cada persona desecha cada año entre 30 y 40 Kg de ropa al año de media y solo el 10% tiene una segunda vida; el resto, acaba en un vertedero en el mejor de los casos.

El dato es demoledor: para obtener 1 Kg de tejido de algodón se emplean 3 Kg de productos químicos. 

Una vez más, se hace necesario que los poderes públicos a nivel internacional pongan límite a la contaminación del agua por parte de los productores. Pero también como consumidores tenemos la responsabilidad de optar por marcas responsables en su producción y de consumir de una forma racional, sacando el máximo partido a las prendas ya fabricadas, bien sea a nivel doméstico o en el mercado de segunda mano.

En Humana también lo tenemos claro y optamos siempre por la reutilización como primer paso para frenar el consumo desmedido de recursos: la moda no debería costarnos el Planeta. 

Y tú, ¿eras consciente del impacto en el agua de la ropa que compras?

 

Si quieres profundizar sobre el tema puedes consultar estas fuentes de referencia:
Informe Global Warming of 1.5 ºC, elaborado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU. 2018.
Informe Measuring Fashion, elaborado por Quantis y Climate Works Foundation. 2018.
Informe A New Textiles Economy: Redisigning Fashion’s Future, elaborado por Ellen MacArthur Foundation. 2018.
Artículo Style that’s sustainable: A new fast-fashion formula, elaborado por McKinsey & Company. 2016.
Fashion Revolution
Informe Destination Zero: seven years of Detoxing the clothing industry, elaborado por Greenpeace. 2018.
Informe Changing Fashion. The clothing and textile industry at the brink of radical transformation, elaborado por WWF. 2018.
Informe Carnet de vie d’un jean, elaborado por ADEME (Agence de l’Environnement et de la Maîtrise de l’Énergie). 2014.
Informe Environmental assessment of Swedish fashion consumption, elaborado por Mistra Future Fashion. 2015.
Calculadora Reutiliza y Evita CO2, elaborada por AERESS (Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria).