La moda: del cielo al suelo

¿Sabías que la ropa que vistes tiene un efecto directo en el suelo? Como en muchos de los procesos industriales de la economía lineal imperante, las fases de obtención de materia prima y desecho del producto son las más dañinas en cuanto a uso de suelo se refieren.

Los grandes monocultivos de los que se obtienen las fibras naturales, los procesos de extracción de petróleo para la elaboración de fibras sintéticas y la ganadería intensiva para la obtención de pieles y cueros provocan un impacto no solo en el consumo del agua y en las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, sino también en la degradación del suelo que va perdiendo nutrientes y capacidad de hacer crecer nueva vegetación. La visión extractivista establecida en los modelos de producción lineales habituales no deja descanso al suelo para que se regenere, vierte productos químicos que acentúan este efecto o incluso lo “rompe” en búsqueda del codiciado oro negro.

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Todo esto lleva aparejado un importante desequilibrio en los ecosistemas de las zonas explotadas, y con ellos también la pérdida de masa forestal y flora que nos ayudan a neutralizar los efectos del excesivo CO2 que la actividad humana emite a la atmósfera constantemente.

Por eso es importante entender qué favorecemos cada vez que compramos una prenda de ropa. Comprando secondhand evitas todo este impacto en el suelo, porque la prenda que menos contamina es la que ya está fabricada. 

Como consumidores tenemos la posibilidad de potenciar el modelo de consumo en el que creemos, aunque no siempre sea la opción mayoritaria o más cómoda. Requiere una adaptación, pero ¿no merece nuestro Planeta un pequeño esfuerzo?

Si quieres conocer más sobre Humana y su funcionamiento visita nuestra web. 

La (sedienta) industria de la moda

Tu ropa necesita agua. Pero en esta ocasión no nos referimos al agua necesaria para lavarla, sino a la que se requiere para llegar a ser lo que es: ropa. Desde que se planta la semilla que dará lugar a la fibra que creará el tejido con el que se confeccionarán las prendas que vistes, intervienen muchos procesos que suponen un consumo elevado de recursos hídricos.

El algodón es una de las materias primas cuyo uso es más frecuente en moda, y además es uno de los cultivos más intensivos en el consumo de agua. El algodón se produce generalmente en grandes explotaciones agrícolas para las que es necesario el empleo constante de maquinaria. Estos enormes monocultivos suponen una importante erosión del suelo y la utilización constante de pesticidas, pero además traen aparejado mucho consumo y desperdicio de agua.

humana-secondhand-moda-sostenible-agua-fin-socialSi observamos en líneas generales las fases de producción de una prenda (obtención de la fibra, hilatura, fabricación del tejido, tintado y efectos, y confección), solo la primera fase supone un 32% del consumo de agua del total del ciclo. Casi un tercio de la cantidad requerida en todo el proceso.

Los siguientes pasos, la fase de preparación de la hilatura y la posterior fabricación del tejido, consumen el 23 y el 11% del agua empleada respectivamente.

La fase de tintado y tratamiento del tejido, es otra de las que más agua consume: un 27%. Estos tratamientos suelen requerir el empleo de agua a altas temperaturas, con su consiguiente gasto energético, tanto para teñir los tejidos como para darles efectos como el desgaste, tan habitual en las últimas décadas.

Cuando se llega al momento de confeccionar la prenda ya se ha consumido prácticamente la totalidad del agua requerida para su fabricación: esta última etapa solo requiere el 7% de los recursos hídricos.

Y ahora el dato: producir una sola camiseta de algodón supone 2.500 litros de agua. ¿No crees que ha llegado el momento de repensar la cantidad de ropa que consumimos y promover la prolongación del ciclo de vida de las prendas mediante su reutilización?

*Información y datos recogidos de los portales Agua Ecosocial y Quantis.

 

Midiendo el impacto de la fabricación de ropa

Hablábamos en un post anterior de que la industria de la moda es responsable del 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. De este 8% el 6,7% de las emisiones se atribuyen a la vestimenta y el 1,3% al calzado*.

Si analizamos solo la producción de prendas de ropa y dividimos su proceso productivo en fases podemos entender cuán complejo es, pero además podemos estudiar las emisiones de CO2* que se generan en cada una de ellas:

  1. Producción de fibras: 15%. Comprende la extracción de materias primas y procesado hasta obtener las fibras de algodón, celulosa, lino y fibras sintéticas.
  2. Preparación de hilatura: 28%. Supone el procesado de las fibras hasta obtener una hilatura estable y lista para poder convertirla en tejido.
  3. Producción de tejido: 12%. La fabricación del tejido a partir de la hilatura correspondiente.
  4. Tinte y acabado del tejido: 36%. Incluye el blanqueamiento y tinte de los tejidos, así como tratamientos desodorantes, ignífugos, para generar efectos visuales, etc.
  5. Confección de la prenda: 7%. El corte de las telas y la confección de las diferentes piezas para fabricar la prenda completa.
  6. Distribución: 1,3%. El traslado de las prendas desde la fábrica hasta los puntos de venta.
  7. Fin de ciclo: 0,3%. Incluye recogida, traslado y procesamiento de las prendas que se desechan. Incluye depósito en vertederos e incineración.

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Valorando en perspectiva el proceso completo es bastante claro que la fabricación de una nueva prenda de ropa es increíblemente intensiva en uso de energía y, por tanto en emisiones de gases de efecto invernadero. Solo los procesos de preparación de hilatura y tinte y acabados ya suponen más del 50% del proceso.

Este es uno de los motivos por los que en Humana apoyamos la reutilización del textil como vía para paliar los efectos de la moda en el Planeta. Si aprovechamos al máximo las prendas que ya están fabricadas minimizamos el impacto de las emisiones de CO2 en el medio ambiente asociadas a nuestras compras. Por eso nos gusta decir que la prenda más sostenible es la ya fabricada. 

*Datos extraídos del informe Measuring Fashion elaborado por Quantis.

¿Sabías que…?

¿Sabías que la industria de la moda es responsable del 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero? En un estudio publicado el año pasado, Quantis medía el impacto directo de la producción de ropa y calzado en cada una se sus fases a nivel global. Y efectivamente, la producción de moda supone aproximadamente el 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo. 

¿Pero qué significa el 8%? Significa, por ejemplo, que las emisiones asociadas a la industria de la moda son equiparables a las emisiones totales de todo el continente europeo. 

De este 8%, el 17% de las emisiones se atribuyen a producción de calzado y el 83% restante a prendas de ropa. Si nos centramos en esta segunda categoría, y sabiendo que cada persona consume de media anualmente 11,4 Kg de ropa (según Quantis a nivel global), podríamos decir que cada persona es responsable de la emisión de 442 Kg de CO2 al año, solo con su consumo de textil. Para hacernos una idea de la magnitud de este dato, Quantis afirma esta cifra supone una emisión equivalente a la que supondría conducir un coche durante unos 2.400 Km. 

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¿Alguna vez te habías planteado que con los productos que compras dejas una huella en el Planeta? Todo lo que consumimos tiene un impacto medioambiental asociado, una huella de carbono que se convierte en la nuestra en el momento en el que lo adquirimos. Cada vez que apostamos por consumir de forma responsable, comprando secondhand o a un productor con bajo impacto, contribuimos a reducir la huella medioambiental de nuestro consumo.

Y tú, ¿cuantos Kg de CO2 vas a producir este año con tus compras?