La moda: del cielo al suelo

¿Sabías que la ropa que vistes tiene un efecto directo en el suelo? Como en muchos de los procesos industriales de la economía lineal imperante, las fases de obtención de materia prima y desecho del producto son las más dañinas en cuanto a uso de suelo se refieren.

Los grandes monocultivos de los que se obtienen las fibras naturales, los procesos de extracción de petróleo para la elaboración de fibras sintéticas y la ganadería intensiva para la obtención de pieles y cueros provocan un impacto no solo en el consumo del agua y en las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, sino también en la degradación del suelo que va perdiendo nutrientes y capacidad de hacer crecer nueva vegetación. La visión extractivista establecida en los modelos de producción lineales habituales no deja descanso al suelo para que se regenere, vierte productos químicos que acentúan este efecto o incluso lo “rompe” en búsqueda del codiciado oro negro.

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Todo esto lleva aparejado un importante desequilibrio en los ecosistemas de las zonas explotadas, y con ellos también la pérdida de masa forestal y flora que nos ayudan a neutralizar los efectos del excesivo CO2 que la actividad humana emite a la atmósfera constantemente.

Por eso es importante entender qué favorecemos cada vez que compramos una prenda de ropa. Comprando secondhand evitas todo este impacto en el suelo, porque la prenda que menos contamina es la que ya está fabricada. 

Como consumidores tenemos la posibilidad de potenciar el modelo de consumo en el que creemos, aunque no siempre sea la opción mayoritaria o más cómoda. Requiere una adaptación, pero ¿no merece nuestro Planeta un pequeño esfuerzo?

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17.06 Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía

Ayer celebramos el Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía, jornada para concienciar acerca de las iniciativas internacionales para frenar la degradación de los ecosistemas más vulnerables a través de un compromiso a todos los niveles de la sociedad. Además se trata de uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por la ONU (ODS 15.3): para 2030, luchar contra la desertificación, rehabilitar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificación, la sequía y las inundaciones, y procurar lograr un mundo con una degradación neutra del suelo

Son muchos los factores que favorecen la desertificación; la industria, incluida la de la moda, tiene mucho que ver con este fenómeno. Como en muchos de los procesos industriales de la economía lineal imperante, en la moda las fases de obtención de materia prima y de fin de vida del producto son las más dañinas en este sentido.

La degradación del suelo se asocia frecuentemente a la pérdida de masa forestal. Los bosques son los pulmones del Planeta ya que transforman CO2 en oxígeno y por consiguiente contribuyen a la “limpieza” del aire. Con la erosión del suelo para extraer petróleo, necesario para la obtención de fibras sintéticas como el poliester, y los grandes monocultivos destinados a la obtención de fibras naturales como el algodón, desaparece la vegetación y se degradan los ecosistemas. 

Sin la acción de los bosques llega más CO2 a la atmósfera contribuyendo al calentamiento global, se acelera la desertificación de los suelos y desaparecen especies de flora y fauna, desequilibrando y destruyendo ecosistemas completos.

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El nivel frenético de consumo de moda impuesto por el modelo fast fashion multiplica el impacto que la obtención de materias primas  tiene en el suelo. Hay que frenar este consumo desmedido, sí, y hacer un uso más responsable de los recursos (la ropa) que ya tenemos, sabiendo la huella ecológica que supone que llegue a nuestras manos. Pero también hay que dar un giro radical al modelo de producción de moda. Es imprescindible olvidar de una vez la relación extractivista con la naturaleza y evolucionar hacia un modelo de producción circular basado en el máximo aprovechamiento de los recursos, y en la responsabilidad extendida de todo el ciclo de vida de los productos que se ponen en circulación.

Sin la combinación de consumo responsable y un modelo circular en el que se potencie la reutilización, reducir la degradación que la industria de la moda causa en el suelo es prácticamente imposible. No hay otra alternativa: como ciudadanos debemos responsabilizarnos de nuestras decisiones de consumo y demandar a las empresas que asuman sus responsabilidades. 

¿Qué vas a hacer tú?